2013: “Mamma Mia!”, qué año…

Escrito por Manuel Belizón Cebada

Cuando estrenamos el musical de “Mamma Mia!” en Tres Cantos en abril de 2012 era imposible imaginar la de viajes y aventuras que nos quedaban por vivir con nuestra primera producción. Apenas llevábamos un año trabajando como grupo y el camino por recorrer se antojaba largo y cuesta arriba. Ofrecer un espectáculo de estas características y hacerlo con la calidad que buscábamos y sin una inversión económica de por medio podía sonar casi a broma. Pero esas tres primeras representaciones en nuestra localidad nos hicieron entender que estábamos caminando en la dirección correcta. Habíamos apostado por el trabajo serio, por el esfuerzo, por la constancia y el cariño con el que este proyecto debía ser acometido para alcanzar un objetivo casi platónico.

Y mientras seguíamos perfeccionando nuestro primer musical nos topamos con el 2013. Habíamos llenado las tres veces el teatro de nuestra localidad y las críticas habían sido muy positivas así que en ese momento nos preguntamos: ¿por qué no intentarlo también en otros municipios? Un auténtico reto… Otro público, otras costumbres, las peculiaridades de cada teatro y otro sinfín de interrogantes que daban, sin duda, muchísima emoción a la idea que nos rondaba. Aunque, del dicho al hecho, hay un trecho. ¿Quién iba a apostar por un grupo tan inexperto para ofrecer a sus vecinos, a su gente, una oferta cultural tan diferente y complicada? Pues, para nuestra sorpresa, no tardamos tanto como podíamos prever en un principio.

26 de enero de 2013, Moralzarzal (Madrid). Un teatro repleto de desconocidos, lleno absoluto y cerca de dos centenares de personas quedándose a las puertas sin su entrada. Un gran éxito para una pequeña asociación cultural que podía cumplir el sueño de comenzar ahí una gira teatral y, sobre todo, tener el privilegio de vivirlo entre bambalinas como lo hacen sus ídolos.

Pero no se hizo Roma en un día. Los meses iban pasando y otras prioridades del grupo iban desplazando, sin querer, el protagonismo de la primera obra. Procesos de selección para nuevos números musicales, los trámites necesarios para formalizar el grupo y otro montón de razones hicieron que llegara el verano sin que se pudiera llevar de nuevo a escena el musical de los grandes éxitos de ABBA. Conseguir actuaciones no resultaba tarea fácil y el ánimo comenzaba a decaer. ¿Era realmente cierto que tocaba pasar página? Todavía no.

15 de agosto de 2013, San Lorenzo de El Escorial (Madrid). Una nueva oportunidad se nos presentó de una forma muy original: representar el musical completo en un escenario al aire libre con motivo de las fiestas mayores de este enclave tan carismático de la serranía madrileña. Aunque coqueteamos con la lluvia durante todo el día, alrededor de mil doscientas personas se congregaron en la plaza y zonas contiguas para seguir el desarrollo de la obra. Habíamos conseguido llevar la magia del teatro musical a pie de calle.

17 de agosto de 2013, Las Rozas (Madrid). Dos días más tarde nos encontrábamos montando de nuevo los decorados, esta vez en el centro comercial Heron City. En esta ocasión completaríamos una versión reducida del espectáculo destacando los números musicales y las preciosas coreografías pero sin perder de vista la trama principal de la historia. De esta forma queríamos conseguir que la gente disfrutara del musical, sin echar en falta una butaca, y que pudiera acompañarnos durante una hora cantando y bailando las conocidas canciones del grupo sueco.

Las actuaciones nos iban haciendo mejorar en todas las facetas artísticas que se dan cita en un musical. Además, no nos habíamos querido dejar nada en el tintero: voces en riguroso directo, coros de cabina, exquisitos bailes que combinaban a la perfección con el color y las luces de las diferentes ambientaciones, algunas escenas originales y otras pinceladas propias para darle a la historia nuestro toque de humor… Realmente habíamos invertido mucho tiempo en este proyecto y llegaba el momento de medir con exactitud dónde nos encontrábamos. Y qué mejor forma de saberlo que participando en certámenes nacionales.

Llegar a la final de un concurso de teatro amateur a nivel nacional no iba a ser nada fácil. Para empezar, porque para el experto jurado y los organizadores del mismo siempre será una apuesta arriesgada que una compañía de aficionados despliegue un musical con todas las complicaciones que ello supone: mayor número de personas en el elenco, aspectos técnicos, dimensiones suficientes para el cuerpo de baile, etc. Por otro lado, el vídeo de nuestra obra sería comparada con docenas de producciones de teatro puro, ya sea clásico o contemporáneo, pero siempre podrían considerar otras categorías con mayores garantías. Pero, en cualquier caso, sabíamos que nuestro momento llegaría.

23 de agosto de 2013, Aceuchal (Badajoz). Nuestro primer certamen nacional y un teatro repleto para vernos en acción. Además, era la primera vez que salíamos a actuar fuera de nuestra comunidad autónoma por lo que la incertidumbre era máxima. Horas de montaje con un cariño extremo, pruebas de sonido, de luces… Sabíamos que para poder llegar a los espectadores era muy importante que todo saliera a la perfección y eso se tradujo en una concentración grupal sin precedentes. El resultado fue soberbio y esa noche salimos del teatro con la sensación del trabajo bien hecho, del deber cumplido. Semanas más tarde volvimos para asistir a lo que sería nuestra primera gala de entrega de premios. El jurado nos otorgó el cuarto premio, la mejor ambientación musical y una nominación a Joaquín López Vaamonde como mejor actor de reparto. El primer momento de gloria de la historia de nuestra asociación llegó cuando se anunció que el público nos había galardonado con su premio especial a la mejor representación obteniendo la mayor nota en las veinticuatro ediciones de historia del concurso.

4 de octubre de 2013, Valdemorillo (Madrid). De nuevo ante nosotros una final de un certamen de teatro a nivel nacional y esta vez cerca de casa. La duodécima entrega de este concurso había juntado en cartel a grupos muy consolidados y triunfadores de multitud de festivales por lo que, como en la ocasión anterior, el respeto con el que afrontábamos esta oportunidad era enorme. No fue nuestra mejor actuación pero el público que llenaba el teatro Giralt Laporta terminó entregándose a la magia, la diversión y el aire fresco que transmite nuestro musical. Varios fines de semanas después nos encontrábamos sentados en el patio de butacas esperando el veredicto del jurado y del público, aunque la esperanza para levantar algún premio era mínima. Y nada más lejos de la realidad. El jurado reconoció la complejidad de nuestra producción y premió la dirección de Verónica Hellín Gutiérrez, además de nominar a Joaquín López Vaamonde y a Ana Teresa Calvo Marco como mejor actor de reparto y mejor actriz de reparto respectivamente. El momento dulce todavía estaba por llegar porque, por segunda vez, el público nos había elegido como mejor representación en esta edición del certamen. Ciertamente, no cabíamos en nuestro gozo.

19 de octubre de 2013, Zafra (Badajoz). Segunda edición de “Y quién necesita Broadway”, un concurso hecho a nuestra medida. Cartel de no hay entradas desde muchos días antes de la representación y una expectación máxima. Era nuestra oportunidad de ofrecer nuestro espectáculo en un marco propicio y compitiendo con otros grupos en igualdad de condiciones ya que hasta la fecha, para bien o para mal, nuestro musical era una oferta alternativa en los carteles de las finales alcanzadas. Durante el montaje y las pruebas, la tensión y los nervios eran evidentes. Todos llevábamos mucho tiempo esperando poder alcanzar algún día la final de este certamen porque, de hecho, encontrar iniciativas como esta fue una de las motivaciones que nos había llevado a dar el paso a producir musicales amaters y formalizarnos como asociación cultural. El público disfrutó de lo lindo con una actuación impecable alcanzando un nivel realmente alto a pesar de nuestra etiqueta de aficionados. Las nominaciones se hicieron públicas a falta de siete días para la gala de clausura y optábamos a nueve de los once premios en liza. Precisamente en la cita del desenlace nos obsequiaron con un espectáculo sin precedentes, casi hollywoodiano, donde el teatro musical fue el gran protagonista. El jurado convirtió en premio tres de nuestras nominaciones alzando a lo más alto a Sandra González Sanz por la mejor coreografía, a Guillermo Molinero Salvador por la mejor dirección musical y a Verónica Hellín Gutiérrez por la mejor dirección general. Estos tres premios plasmaban, sin duda, la profesionalidad de nuestra producción. Pero lo mejor estaba por llegar… Como casi siempre, el premio del público tenía un lugar reservado al final de la gala y de nuevo volvió a sonar con más fuerza que nunca el nombre de nuestra asociación. Fueron instantes de locura justificada por tantas horas, tantas lágrimas y sobresfuerzos para sacar adelante casi sin ayuda un proyecto tan ambicioso. Estas cuatro “Zetas” daban sentido a una apuesta tan descomunal como desinteresada por hacer disfrutar a los demás desarrollando lo que realmente nos gusta.

16 de noviembre de 2013, Alcalá la Real (Jaén). Todavía con la actuación anterior muy en mente tocaba abstraerse para preparar una nueva participación en un concurso. El V Festival Nacional de Teatro Aficionado de Alcalá la Real se nos presentaba muy especial por varios aspectos. Para empezar, porque las bases nos obligaban a adaptar y reducir nuestra obra por lo que tuvimos que hacer horas extra para poder conseguir la soltura y el nivel que buscamos en nuestras funciones. Además, por motivos de disponibilidad, tres de nuestras covers se iban a estrenar defendiendo papeles importantes. Todos los cambios debían pasar desapercibidos y el reto que teníamos entre manos era conseguir mantener la alegría de vivir que transmite “Mamma Mia!” ante cualquier dificultad. A la hora de la actuación el público abarrotaba el teatro Martínez Montañés y, por el ambiente que se respiraba, estaba claro que la gente tenía muchas ganas de pasarlo bien. Nunca antes un público se había entregado tanto a nuestras escenas, a nuestras canciones y a nuestros bailes. Fue una auténtica delicia. Palmas, efusivos y espontáneos aplausos e incluso cánticos que llenaron de fuerza las interpretaciones de nuestro elenco. Hasta finales de enero del año próximo no sabremos el reparto de premios pero, pase lo que pase, nos sentimos francamente agradecidos de haber vivido una noche tan especial con el entrañable calor del público andaluz.

19 de diciembre de 2013, Universidad Complutense de Madrid (Madrid). Para cerrar este año inolvidable, queremos llevar nuestro espectáculo a un sitio diferente. Como reza uno de los objetivos en nuestros estatutos, queremos ofrecer la magia del teatro musical a todo el mundo por lo que entendemos la innovación y el ingenio en este sentido como elementos prioritarios. Representaremos una versión adaptada del espectáculo para hacer vibrar a los jóvenes estudiantes de la Facultad de Veterinaria y así demostrar que actividades de este tipo tienen cabida en centros de diversa índole.

Esperamos que el salón de actos se convierta en una auténtica fiesta y que todos lo pasemos en grande diciendo adiós, así, a un año lleno de fechas en mayúscula para nuestro primer musical…